Soy dueña de tus palabras no pronunciadas. Dueña de tus suspiros perdidos. Descubres que extrañas algo, pero no sabes a quién pertenece esa ausencia. Soy la creadora de esas ideas tuyas inertes. Nunca las olvides.
Todos tus besos que me tienes guardados. Soy eso, besos no dados.

Algún día estaré contigo para que me acaricies a tu manera y me arrulles con tus palabras, para que tu mirada me confunda. Estaré ahí para borrar tus recuerdos, para sembrarte nuevos sueños. Quiéreme cuando sea ese entonces. No me hagas preguntas, algún día olvidé en otra vida las respuestas. Miénteme cuando esté a punto de morir. Antes no. Prefiero verdades.

Sabrás que la impuntualidad es parte mía. Que soy un caos. Miraré tus expresiones al hablarme. Me abrazarás sin motivo aparente. Memorizaras todos los poros de mi ser y cada arruga. Hablaremos de todo y de nada. Guardaremos nuestras heridas pasadas. Seré con la que compartas esas botellas de vino que hoy tomas solo. Te pediré que me lleves al parque. Que me cuentes tu infancia. La que se aprenda tus huecos, no solo los huecos de tu piel, también los de tu memoria. La que te quite la ropa a toda prisa y después vista tu camisa. Estoy guardando un lugar especial  para tu aroma, para contar tus lunares. Para memorizar tu voz. Para saber el tono de tu enojo o de tu sorpresa.

Te sacaré sonrisas a diario. Muero de ganas de ser esa, a la que tengas miedo de lastimar. No te asustes, algún día lo harás y te sabré perdonar. No quiero que me regales chocolates ni flores, ni me digas palabras cursis. No lo hagas.

Serás esa idea errónea que hoy tengo del amor. Estaré loca por ti y te querré. Tal vez te llegue a amar. Quizás.

Visitaremos ciudades lejanas, pueblos pequeños, ruinas de edificios. Museos famosos. Viajaremos en tren y veremos caer el Sol en alguna montaña lejana. Iremos a la playa en  las mañanas cálidas. Caminaremos en calles frías con el viento golpeándonos la cara. Te taparé en días de enfermedad con cobijas calientes. Prepararé té para ti o si prefieres café. Comeremos ensalada. Compartiremos almohada. Tendrás pijamas en mi closet. Te haré reír, serás testigo de mi risa sin sentido, de mi mala memoria y mi manera de vivir a destiempo. Tejeré las medidas de tu cuerpo. Odiarás haberme conocido cuando te colme de paciencia. Me maldecirás y dirás que soy lo peor de tu vida.

Ojalá seas el amor de mi vida.

Ojalá sea el amor de tu vida.

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