Este año 2011 perdí una amiga por jugar con dos caras, pero encontré otra más chingona y cabrona. Conocí a otra maravillosa mujer, que también y por supuesto considero mi amiga, aunque lejos está, siempre la siento cerca.

Este 2011 fui más veces al doctor que un hipocondríaco. Me debe mi tarjeta dorada por ser cliente frecuente.

Enfrenté a personas por los errores que cometí y me sentí valiente.

Me di en la madre con algunas decisiones que tomé, pero me levanté. Fui la más fuerte en mi familia cuando los problemas vinieron uno tras otro y no veíamos el claro del día. Le tomé otro significado a vivir.

Me acompañé con mi soledad varios meses y estuvimos más unidas que nunca. Por falta de tiempo no puedo leer, en este año me encerré una semana completa y terminé un libro, fui parte de él.  Sí, leo poco.

No dormí otra semana completa viendo las temporadas de una serie y de otra.

Decidí escribir frecuentemente entre mis posibilidades este blog, a veces de nada, a veces de todo. A veces para alguien, muchas para nadie.

Supe lo que es despertar temprano. Dejé de hacerme historias dañinas en la cabeza.

Comí mucho chocolate amargo. Uno de mis vicios. Y escribiendo de vicios, volví a fumar. Comí litros de helados.

Conocí nuevas personas y disfrutamos de pláticas, largas horas de pláticas.

Recibí  cuatro grandes consejos. Morí de ganas de ver a mi hermano. Tomé coca cola como nunca en mi vida. Comí fritangas y garnachas, sí también como nunca en mi vida. Conocí un nuevo género de música. Me acerqué a un extraño cuando lo vi llorar y traté de consolarlo. Comí un pastel entero en mi cumpleaños. Viví sin celular cuatro meses. Tuve más moretones que nunca. Subí tres o cuatro kilos, no sé. Mi fuerza de voluntad estuvo ausente. Saqué del closet la ropa vieja que fue mi favorita y la que no uso también. Tiré fotografías del pasado. Me enojé conmigo misma. Me perdoné. Lloré por tonterías. Conocí dos ciudades pequeñitas.

En fin.

No hice propósitos porque nunca los cumplo, decidí ver llegar cada día y sacarle lo bueno. Exprimirlo deliciosamente.

2011 me deja cicatrices y recuerdos. 2012 será mejor. Vendrán nuevas aventuras, nuevos días para sonreír, enojarse, llorar, gritar, bailar, cantar, comer, creer, platicar, olvidar, no olvidar, imaginar, quedarse, llegar, irse, dejar ir, querer. Tatuarme. Querer lograr todo lo pensado. Seguir queriendo a la naturaleza, lo simple.  Leyendo más. Caminar hasta cansarme. Sin miedo. Sin enfermedades. Que no se acabe el mundo, que me acabe yo gozándolo, haciendo lo que me encanta, lo que se me antoja, de lo que tengo ganas. Haciendo lo que me gusta, lo que me apasiona, defendiendo y teniendo al lado a mis personas favoritas, amando, besando, haciendo el amor. Mandando lo malo al carajo, sonriendo cuando todo va mal y buscando algo, todo, todo lo mejor. Existiendo. Viviendo.

Por si alguien me lee:  claro que deseo lo mismo para ti.

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