Seas tibio como mi abrigo gris.
Te sienta igual como siento las gotas de agua caliente al bañarme.
Te extrañe tanto como extraño mis botas viejas en verano.
Tus dedos rocen despacio mi entrepierna como lo hace el viento entrando por debajo de mi falda.
Seas como mi colchón esperándome solo a mí.
Me des tranquilidad como mi habitación totalmente oscura en noches ajetreadas y vacías.
Mires mi escote con morbo como lo hace aquel extraño que choca conmigo en la calle.
Haya días en los que me hartes como los tacones que uso un día completo.
Tus gritos de enojo me molesten tanto como el rechinido de una puerta.
Sepas cambiar mi mal humor tan fácil como el cuchillo deslizándose en la mantequilla.

Esperes poquito, ya casi te encuentro.

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