Me gustaría compartirte algo de los ruidos,
de pequeñas cosas que se mueven,
de la música de las gotas de lluvia,
un tajo de esta soledad amarilla
una taza de café
la mitad de este vacío.

Estas horas oscuras también te pertenecen
el calor de mis brazos inquietos
las dimensiones de mi cama
(te haré un escondite con mis sábanas).

Es tuya la mitad de esta distancia,
una porción de este aire de agonía,
el insomnio que no había sufrido en años,
la superficie de las palmas de mis manos,
todas estas letras que te invocan,
los espacios oscuros que van durmiendo las cosas,
el cincuenta por ciento más uno de mis fantasmas.

O toma lo que quieras
porque esta noche es demasiada para mí.

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