Y de pronto, un día cualquiera
en un lugar cualquiera, a tal hora,
te das cuenta que estás enamorado
y tienes que aceptarlo,
dejar que el amor se apropie completamente de ti
es más, lo contemplas
es como tener un hijo
ahora no sabes qué hacer
cómo comportarte
y tienes miedo de actuar estúpidamente
de hacer una gran tontería
de salir corriendo despavorido…
Y a pesar de todo te arriesgas a quedarte
y sentirte estúpido y hacer tus cosas
a creer, a que te caiga el veinte
que estás enamorado.
Quieres explicarte algo
pero todo es bellamente brumoso.
Sigues, escribes cosas como estas
y terminas diciendo:
Ojalá nunca termine.

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